Nuestro viaje a Japón (Cap.10) - Cena de miedo en Shibuya -
Ya habíamos visitado gran parte de Tokio y estabamos en pleno Shibuya, el centro de la ciudad. Era de noche y el cansancio y el hambre hacia mella entre nosotros, era hora de cenar.
Alain y sus padres se retiraron a casa, ya que viven a una hora en tren de Tokio, así que Alain nos dejo con sus amigos, también españoles y residentes en Japón.
Ellos harían esta vez de estupendos anfitriones, reservando mesa en uno de los restaurantes más populares de Shibuya.
Esta bajo bajo tierra y te encierran en unas celdas para cenar, mietras sus pasillos están plagados de seres deformes, extraterrestres, asesinos en series y demás criaturas que pueblan nuestras pesadillas.




Este lugar no es más ni menos que un restaurante o Izakaya temático, extremadamente concurridos en Japón y su fama se debe a la comodidad y sabores que ofrecen a su cansada clientela, que puede disfrutar tanto de un exquisito sake, que es el tradicional vino de arroz japonés, como así también de una deliciosa comida.
En su mayoría quien concurre a un izakaya sigue la costumbre de ir pidiendo diferentes platos que se van degustando entre muchos comensales a la vez. Es esta la gran diferencia que distingue a este tipo de bares de otros: la comida es servida siempre con el fin de compartirla entre varios por lo que se la sirve en porciones tamaño individuales y familiares, y siempre acompañadas de diferentes bebidas alcohólicas.

Existe otra forma de disfrutar de estos lugares, denominada nomihodai-tabehodai o vulgarmente, bebe hasta reventar, come hasta reventar. Este sistema es el mas similar al de los bufetes donde cada comensal abona un precio fijo y durante 2 a 3 horas disfruta sin parar de cuantas bebidas y platos desee.

La variedad de Izakayas es inmensa, estan los tradicionales japoneses, los occidentalizados y los de temática especializada, que puede abarcar desde el rock duro, hasta la época medieval.
En este nos ofrecían una excelente cena muy occidental, lo único japones que hubo fueron unos ramen (fideos chinos) salteados, las habas de soja edamame y el imprescindible sake frió.
Mientras estábamos cenando, entro un mago y empezó a mostrarnos sencillos trucos de magia con las cartas, estuvo un buen rato y nos divertimos bastante, más que nada por el esfuerzo que hacíamos todos por entendernos con él.

La cena fue estupenda, nos paramos en ningún momento de reírnos y de comentar nuestra visita por Tokio, cuales eran nuestras primeras impresiones de la ciudad y de sus habitantes, llegando a la conclusión de que nos esperaba un viaje sorprendente.







Mi vida gay » Nuestro viaje a Japón (Cap.11) - Despedida de soltero en Roppongi escribió el 16/09/2009
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