Nuestro viaje a Japón (Cap.6) - Ginza, el lujo en Tokio -
Tras el desayuno de Ramen nos dirigimos hacia el Palacio Imperial, desde la zona de la Lonja de Tsukiji hasta nuestro destino había poco más de medio hora andando. Preferimos hacer el trayecto paseando y disfrutar de la ciudad de Tokio, era nuestra primera mañana en el país y ya llevábamos unas cuantos horas levantados y haciendo turismo. De camino al Palacio Imperial cruzábamos el Barrio de Ginza que se podría definir como la Quinta avenida de Tokio y que esta situado en un distrito del barrio de Chuo . 


Ginza es una de las arterías más importantes de la ciudad por su cercanía al Palacio Real y por todo el lujo y exclusividad que desborda, es elegida por las marcas más importantes del mundo para ubicar sus sucursales en Japón pero también es conocido por la concentración de grandes almacenes, boutiques y restaurantes.

Ginza era un territorio pantanoso en la época cuando la capital del país se traslado a la actual Tokio.Los comerciantes comenzaron a poblar el área, hasta que en 1612 se construyó una casa de moneda en la zona, la cual le dio su nombre, pues Ginza significa “lugar de la plata”.
La zona fue destruida por el fuego en 1872, y el arquitecto inglés Thomas Waters fue el encargado de la reconstrucción. La zona se vio entonces poblada con edificios de dos y tres alturas, junto con un paseo comercial en la calle que unía al puente Shinbashi con el puente Kyōbashi. La mayoría de estos edificios ya fueron demolidos para dar paso a construcciones mayores. Solo sobrevive de aquella época la tienda Wako, en Chuo-Dori.
A lo largo del siglo XX, Ginza concentró las influencias occidentales que llegaban hasta Japón convirtiéndose en el centro neuralgico de tendencias del país, lo cual se ha visto reforzado por la localización de las sedes corporativas de varias compañías multinacionales, como Matsuya, Shiseido, Sony Corporation, Nissan Motors, Infiniti, etec.
En la parte inicial de Ginza esta ubicado el teatro Kabuki-za, uno de los principales teatros kabuki en Tokio, donde se representan obras de teatro tradicional que se caracterizan por su drama estilizado y el uso de elaborados maquillajes por parte de los actores.
Era aún bastante temprano y la avenida principal de Chuo-dori, estaba todavía vacía ya que que el horario comercial empieza a las 10 de la mañana.
Vimos según avanzábamos puentes de ferrocarril elevados que cruzaban en lo alto de la travesía, el trafico de trenes era continuo pero sin embargo no rompían el sigilio de aquella mañana. Los puentes elevados estaban muy integrados con el resto de la arquitectura e incluso me atrevería a decir que tenían mucho encanto y atractivo como espectáculo metropilitano.
El conjunto de la avenida presentaba un aspecto poco habitual para la imagen externa que tenemos los europeos de Japón, no había bullicio ni masificación y muy poco trafico. Los edificios estaban atestados de grandes pantallas de televisión que no cesaban de emitir anuncios y el silencio era tan abrumador que el sonido de los spots resonaban con un ligero eco. Sin embargo a pesar del bombardeo de imágenes en movimiento y de los carteles caóticos que cubren los edificios, Ginza rebosa elegancia.
Uno de los elementos que convierten a Ginza en un emplazamientito distinguido son las boutiques de las principales firmas de prestigio más caras del mundo que se exhiben en su avenida central. Hay docenas de ellas y cada cual se esmera en ser la más elegante y majestuosa, sus escaparates y fachadas se convierten en obras de arte para ser las más sofisticadas y más admiradas del lugar.
Todo esta muy cuidado y pulcro, las aceras no presentan ningun desperfecto y el mobiliario urbano esta muy preservado, incluso parecía nuevo. Pero esto no era una característica propia de Ginza, más tarde descubrí que Tokio y Japón en general es un país que se esmera por preservar sus ciudades y su entorno.
Al concluir nuestro paseo por Ginza desembocamos en el estanque que precedía al Palacio Imperial. Estábamos a punto de adentrarnos en uno de los lugares más legendarios y emblemáticos de la historia del Japón.
Continuará































Amparito escribió el 25/02/2009
Que envidia de lugar, buf